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El Derecho a la Defensa

Todo individuo que haya sido acusado de un acto criminal tiene derecho a un proceso debido, incluyendo el derecho a un juicio imparcial y expedito por un jurado de sus pares.  La Sexta Enmienda detalla otros derechos fundamentales de los que goza quien haya sido acusado de un crimen.

Estos derechos incluyen el derecho a confrontar e interrogar testigos que testifiquen en su contra,  el derecho a representación por un abogado que le pueda proporcionar ayuda legal en la preparación de la defensa, y el derecho a presentar una defensa efectiva exigiendo el testimonio de testigos a su favor.  Todo este conjunto de derechos le garantizan al demandado el derecho a presentar una defensa de los cargos.

El derecho a una defensa efectiva es uno de los derechos más fundamentales en el sistema de justicia criminal en Estados Unidos.  Los acusados deben trabajar con un abogado criminal con experiencia que los ayude a obtener evidencia y a identificar testigos que puedan dar testimonio de su persona para poder ejercer plenamente este importante derecho.  Un defendido no tiene que lograr defensas afirmativas para evitar un veredicto culposo.

Si los testigos por la defensa y el resto de la evidencia que la defensa presenta logran que los miembros del jurado pongan en duda el caso presentado por los procuradores, el acusado evitaría la condena por los crímenes por los que ha sido demandado.  El desarrollo de una defensa efectiva le otorga a los acusados la oportunidad de evitar penas y un récord criminal.

Derecho al Asesoramiento Legal

La Sexta Enmienda garantiza que el imputado reciba asesoramiento legal para una defensa significativa.  En el caso de 1963 Gideon v. Wainwright, la Corte Suprema unánimemente dictaminó que el derecho a la asistencia letrada garantizado en la Quinta y Sexta enmiendas imponía dichos mandatos no solamente a la justicia federal sino también a la justicia estatal.

El defendido, el Sr. Gideon, había sido arrestado y acusado de allanamiento de propiedad y la corte estatal de Florida se negó a nombrar un abogado defensor para el Sr. Gideon, quien no contaba con los medios necesarios para su asesoría letrada.  Se le forzó a defenderse personalmente y recibió una sentencia de cinco años de prisión.  El caso fue apelado a la Corte Suprema de Estados Unidos, quien sostuvo que un acusado que no podía solventar los gastos de un abogado tenía el derecho de recibir asesoramiento jurídico gratuito  contratado por el estado.  La Corte dejó en claro que el derecho a la asesoría legal era vinculante a los estados y esencial para que un acusado reciba un juicio justo y los beneficios del debido proceso de la ley.

El derecho a un abogado para el asesoramiento al preparar una defensa asegura que el acusado podrá obtener la asesoría legal experta para poder preparar una defensa que ayudaría a evitar un veredicto culposo.  Sin embargo, el derecho al asesoramiento letrado es efectivo sólo si el defendido tiene las herramientas para plantear su defensa.

El derecho al proceso obligatorio garantiza que un acusado tiene la facultad de exigir a testigos dar testimonio para poder presentar una defensa plena y efectiva.  El derecho al proceso obligatorio está garantizado en la Sexta Enmienda y en el caso Washington v. Texas, en 1967, la Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó que la garantía de la Sexta Enmienda otorgaba la facultad de obligar a los testigos a que se presenten al juicio.  En el caso Washington v. Texas la corte también interpretó que la cláusula del proceso obligatorio de la sexta enmienda se extendía mas allá del derecho a obligar a los testigos a dar testimonio.  La corte declaró que la cláusula también obligaba la admisión de la evidencia relevante ofrecida por el acusado en determinadas circunstancias.

Los acusados deben aprovechar plenamente el derecho a exigir el testimonio de los testigos a su favor, tanto como todos los otros derechos, incluyendo el derecho a presentar evidencia exculpatoria y el derecho a exigir la presentación de documentos.  Trabajar con un abogado, obtener y revisar la evidencia y citar testigos fuertes son clave para montar una defensa que podría ayudar a evitar un veredicto culposo.